Cabeza de ratón
a veces para llegar a hacer una cosa simplemente tienes que ponerte a hacerla.
Si yo fuera una persona profesional estaría haciendo una buena promoción sobre Puente del Rey, que, la verdad, me ha quedado una canción bien bonita. También podría hacer promoción del concierto del día 19, o estar ensayándolo al menos. Pero no solo no soy profesional sino que además tengo una vida y hago lo que me da la gana. Así que hoy vuelvo a hablar de rugby.
Los que leeis estos textos sabéis un poco a lo que vengo a hablar porque es la de todos los años: torneo internacional de rugby, equipos LGTBIs, mucho deporte, mucha fiesta y mucho beso. Esta vez jugué con Le Coq Festifs, uno de los equipos inclusivos de París. Quedamos cuartos, lo que en un torneo de 8 equipos decir que hemos ganado sería optimista, pero si en Roma me sorprendió y en Oslo me emocionó este mundo, creo que esta vez de quien me he sorprendido es de mi mismo.
A mí me pusieron en este equipo porque necesitaban a alguien que jugara de la posición en la que últimamente estoy jugando, que es uno de los organizadores del juego. De las personas de mi equipo que sabemos jugar en esa posición diría que soy de las más verdes, no por nada, sino porque llevo menos tiempo que el resto, de hecho he aprendido a base de hacerla como defensa del equipo titular en los entrenamientos, como suplente más o menos.
Aunque no lo parezca por mi historial, creo que no tengo madera de líder, o al menos de forma innata. Me he dado cuenta de que siempre acabo en esa posición porque nadie más la quiere, y yo pues bueno soy capricornio y me encanta una responsabilidad, pero no soy como esa gente que genera influencia y, la verdad, estoy en paz con ello
Llega el segundo partido del sábado y el capitán de nuestro equipo se lesiona, gestionamos como podemos el resto del partido y tenemos 50 minutos hasta el siguiente. Son las 16:00 de la tarde, hacen como 47 grados a la sombra y llevamos sin parar dos días, había tantos lesionado que vinieron de otros equipos para poder ser suficientes. Nos reunimos con el capitán antes del partido para las últimas cuestiones. Me pide que el capitán sea yo.
Por si os lo estabais pensando, dije que si, fue un si de total ya no queda nada que perder, pero a la vez una asunción de responsabilidad que me sorprendía y me hacía ilusión a partes iguales. En una película de Hollywood de entre 1997 y 2012 hubiésemos ganado el partido pese a estar medio lesionados y que dos personas se desmayaran en el descanso (esto último verídico), pero es 2026 y los sueños apenas se cumplen, así que, evidentemente, perdimos. La verdad es que no lo hice muy bien, bueno, lo hice como se hacen las cosas por primera vez, pero si algo me ha enseñado el rugby, es que a veces para llegar a hacer una cosa simplemente tienes que ponerte a hacerla.
Esa noche también me nombraron mejor jugador del equipo, yo no puedo evitar pensar que fue algo simbólico por el esfuerzo que había hecho, pero otra parte de mi piensa que por una vez en la vida tengo que entender que quizás si soy bueno en algo, aunque sea porque mucha gente me lo dice. Con las canciones me ha pasado igual y he optado por no hacer mucho caso a la opinión que tengo sobre mi, solo sobre mis ideas, y últimamente me quedan mejor.
Estos días no me han parado de etiquetar la gente en post de instagram del torneo. Me ha gustado mucho ver los de las personas nuevas, fascinadas con lo que a mi me asombró hace dos años, de alguna manera me hace sentir menos solo en mis procesos.
Pocas cosas me han cambiado la vida como lo ha hecho Titanes, esta siendo un viaje que jamás me hubiera esperado cuando solo buscaba volver a moverme un poco después del conservatorio. Todo el rato me enseña que hay muchas formas de hacer las cosas, tantas como cuerpos y personas existen. Quizás siempre seré el capitán de cuando no queda nadie más, pero ahora tengo ganas de ser el mejor en eso.
Besos de vaca para todes



